Desiertos
y otras travesías
Antes de irme de IG vi varias versiones de un vídeo en tono humorístico sobre la gente del signo Cáncer (selecto grupo al que pertenezco) que decía algo así como que si plantásemos un árbol por cada persona a la que perdonamos sería todo un desierto.
Y eso me hizo gracia porque sentí que era cierto, pero también me hizo pensar en las razones por las que no perdono. ¿Acaso soy una rencorosa? ¿Un ser insensible incapaz de otorgar el perdón? ¿Dónde queda la comprensión, la compasión?
No, no es eso. He perdonado muchas veces, a muchas personas. Lo que ocurre es que cuando perdono, olvido lo que ocurrió, queda borrado de mi archivo, el expediente queda limpio. Por eso solo tengo registro de aquellas cosas que no he perdonado, porque no las he podido borrar ni olvidar y, entonces, parece que no sé hacerlo.
Para entenderme un poco más, me puse a hacer un inventario mental de personas a las que no he perdonado y cuáles fueron los motivos y así llegué a hacer una pequeña lista de las afrentas que no soy capaz de pasar por alto. Estas fueron las conclusiones.
No te voy a perdonar si:
Has abusado de mí, física, sexual o psicológicamente. Puede que tarde años en darme cuenta de lo que ocurrió, pero cuando así sea, ten por seguro que hasta ahí habremos llegado.
Me has hecho lovebombing, me has subido a un pedestal, me has regalado los oídos, para después tirarme al barro, criticar mis habilidades y hablar mal de mí a mis espaldas. Al final una se acaba enterando.
Me has manipulado para tu beneficio y yo he acabado dándome cuenta (cosa que no siempre ocurre). Este punto quizás es en el que soy más laxa, todo depende de para qué y cómo me estés manipulando. Si soy capaz de darme cuenta cuando lo estás haciendo, quizás hasta me haga gracia.
Me entero de que has abusado física, sexual o psicológicamente de alguien.
Le has hecho cualquiera de las cosas anteriores a alguien que quiero.
Pues no esta mal, me dije, después del breve análisis. Me parece bastante lógico, diría que hasta mesurado. Va a ser que no soy un monstruo resentido.
En otro paisaje, sin alejarnos no obstante de la afrenta, fuimos a ver la perfo Travesía y conjuro de Diana J. Torres y Rosario Veneno, una pieza sobre la violencia entre mujeres y disidencias sexuales. En ella nos hablan de la “travesía” que será la que nos salve del naufragio. La que hay que emprender para salir del miedo y el dolor, de la vergüenza de lo que cuesta nombrar.
Después vendrá el conjuro. Un conjuro para aprender a sanar, reconstruir lo dañado y construir nuevas formas de relacionarnos, de reparar, de sostener.





Buenas! Gracias por compartir y remover. También soy cáncer (aunque muy cerquita de leo). He pensado también y, coincido en muchas cosas y su, es cierto que olvido pronto. Sí duele que traicionen mi confianza y confidencialidad, eso, una vez que lo sé, no se olvida.
Una pregunta: cómo embarcarse en una travesía donde posiblemente al llegar al puerto te encuentres que te atacan, te asaltan y, aunque todo eso no ayude y, convendría dejarlo atrás, cómo romper con todo esas cosas con las que se comparte la propia genética?