Resaca
o lo que pasa después de estar semanas obsesionada con algo
Han pasado unas cuantas semanas desde que publiqué mi última entrada, que fue un relato que escribí hace meses, así que desde que le escribí el último correo del intercambio epistolar con Flor, no he tecleado ni una sola palabra para este substack. Sin embargo, he escrito todos los días. Mucho, muchísimo. He escrito incluso estando dormida.
Durante las dos semanas que he tenido de vacaciones (y la semana de antes también) he dedicado varias horas diarias a avanzar en la novela que comencé a pergeñar hace no sé cuánto tiempo y que por fin se encarriló allá por el mes de junio. Además, he llevado una especie de diario de escritura en el que me he contado a mí misma cómo ha ido la cosa y he ido anotando nuevas ideas y también preguntas. Sobre todo muchas preguntas.
Han sido unas semanas duras en las que he pensado muchas veces que estaba desaprovechando el tiempo de descanso con mi pareja, que en lugar de estar haciendo cosas juntas yo estaba ahí horas y horas con el culo pegado a la silla (y encima sin conseguir adelantar mucho). Incluso en los cuatro días que nos fuimos a Asturias y que no me llevé el ordenador para “obligarme” a no escribir y a no pensar en la novela, cuando volvíamos al apartamento garabateaba unas cuantas cosas en un cuadernito nuevo que llevé porque no quería que el recuerdo del viaje estuviera mezclado con el “diario de escritura”. No usé muchas páginas, pero abro al azar y leo:
«(Nombre de lugar) se parece bastante al paisaje que imaginé para (nombre de lugar en la novela).» (Vaya, vaya.)
Más adelante:
«Creo que hoy no he pensado en la novela en todo el día.» (Amiga, escribir eso es pensar en ella, ¿o no?)
En la siguiente página:
«Me dio por pensar si podría utilizar esa imagen en la novela.»
Vale. Lo acepto. Objetivo no conseguido. Esos días han sido como cuando acabas de romper con alguien y todo te recuerda a esa persona.
En una entrada de mi diario del mes de mayo escribí:
«Encontrar la voz que me cautive a mí.» «Quiero obsesionarme con algo.»
Vaya, eso sí que lo logré.
Llegó un momento en que todo empezó a fluir y conseguí meterme tanto en la historia que no me la quitaba de encima ni durmiendo. A veces me despierto por la noche, aunque me quedo en un estado que es más un duermevela que estar despierta del todo. Cada vez que me ha ocurrido durante estas semanas de escritura, me surgía una idea, una pregunta, un hilo del que tirar o un detalle que añadir. Una de las veces incluso vi claramente una fotografía de uno de los personajes, no es que soñara con el personaje o viese una imagen sino una foto en papel sostenida por una mano. Muy fuerte. Hacía tiempo que no me sentía tan absorbida por algo.
Además, ha sido una experiencia muy distinta a la de escribir Los años oscuros, aunque ha tenido algunos puntos en común. Lo más diferente, y en ocasiones frustrante, ha sido que con esta novela he tenido que reescribir muchísimo al principio hasta encontrar el camino, los personajes y la voz que necesitaba para contar la historia.
Siempre me han llamado la atención esas fotos en las que les autores muestran su pared llena de post-its de colores, pero nunca he probado a hacerlo y no sé si me serviría. Hay mucha literatura y muchas técnicas sobre cómo escribir una novela, pero dudo que realmente haya un método que le funcione a todo el mundo. Yo tengo gráficos hechos a mano, esqueletos de escenas, palabras clave y simbología, tablas de cronologías en Excel… Todo eso me sirve para guiarme mientras estoy escribiendo, pero ninguna de esas cosas me ayuda realmente a “ver” el arco narrativo completo como leer el manuscrito en papel y poder anotar a mano en él. Sé que soy una persona que aprende por las manos y la vista, así que supongo que debe de estar relacionado con eso.
Hoy por fin puedo decir que he terminado el primer borrador. A lo mejor debería salir a celebrarlo, pero lo que me apetece de veras es imprimirlo y seguir trabajando para tener el manuscrito listo para finales de septiembre. Sobre todo, poder leerlo en papel para verlo “como un todo” y no como cachitos de texto que se desplazan por la pantalla.
¿Y después? Bueno, esa será otra historia.







Felicitaciones :)
Enhorabuena comadre ❤️ Manudo trabajazo